Hombre con cara de sol
O más bien siempre ha habido
Un hombre con ojos de pez
Y con el rostro amarillo
El nombre de Yasuhiro no es japones, ni coreano ni yucateco, está huérfano de cualquier raíz etimológica ancestral. Aunque hay algunos académicos que dicen que significa: hombre de enorme sonrisa. Y si es asĂí, le queda a la perfección.
"Amigos amigos". Repite con frecuencia, siempre muy sonriente y de muy buen modo. Es verdad, no habla muy bien espa?ol, de hecho lo sorprendente es que habla igualmente mal todos los idiomas del mundo.
”Fiesta fiesta”. Efectivamente, Yasuhiro no se conforma con hablar todas las lenguas, tambiÉn se ha preocupado por celebrar todas las fiestas y practicar todas las religiones. Eso sí, a todas les ha quitado la parte sufrida y dolorosa, por eso siempre está contento.
Su rostro sonriendo es un sol tan pero tan bonito; olvidado de hipocresía, exento de complejos, curado de espantos. Es muy buen tipo de veras, muy considerado, muy franco, y siempre pendiente de cumplir todos tus deseos.
"Me gusta me gusta". Es una ternura cuando sus enormes ojos de pez parecen estar observando todo el universo al mismo tiempo, cuando te confiesa sus sue?os. Yasuhiro sue?a con ser él mismo la humanidad entera.
Yasuhiro quiere mirarse como la imagen de cada una de las páginas de la historia, quiere ser el lápiz con el que se escriben, quiere ser la cultura, ser materia y energía, ser como todos, ser absolutamente todos nosotros al mismo tiempo.
Él vende manzanas rojas de verdad
Manzanas que saben a cielo perdido
Yasuhiro es
el
mi s m o
s a t a n Ă s.
