lunes, octubre 11, 2004

?Continuará?

El Gusano prende otro cigarro, su único vicio además del play station, el cual juega para mantenerse “Ágil de la mente". Su encendedor es plateado y trae labrada una calavera. Me ofrece, son cigarros caros, cubanos, de tabaco negro, - si estuviéramos en gringolandia serí­an igual de ilegales que la mari compadre, y aquí­ los compro en los portales--me dice mientras enciende el cigarro que me ofreció. Ellos también venden veneno, y también lo venden bien.

Todos andábamos retelocos por lo del pinche cambio de milenio: que se va a acabar el mundo, que la pinche alineación interplatanaria, que el regreso del chupacabras, o por lo menos de la canción que es todaví­a pior, y no sé que putas más.

La cosa es que p´al a?o nuevo, la Tuza y yo fuimos a una peda de medio pelo en la Roma. Nos pusimos nuestras mejores galas cabrón, bien envaselinados, pantaloncito formal, camicita, wacho citicen que quesque original. ¡Toda la onda cabrón, Éramos batos subidos de madre pelado!.

Íbamos como seis en un pinche vocho que olí­a a calzones, le llegamos, parkeamos hasta la rechingada porque no habí­a lugar y nos dejamos venir apestosos a loción como nunca en nuestra pinche perra vida.

?N´hombre ´jo de la chingada madre!, nos sentí­amos so?ados, llegamos a la puerta, tocamos así­ bien fresones, y que se nos ponen pendejos para dejarnos pasar cabrón.

Puta, yo ya echaba tiros carnal, pero entonces, uno de los mais con los que iba (al que le decí­amos “El Torito”porque andaba deforme de la geta, y eso porque de chavo le cayó una madre, o le explotó algo o sepa la chingada). El chiste es que el pinche “Torito” le dice algo al oí­do al hijito de puta que se andaba pasando de pendejo y que luego luego nos dejan pasar cabrón, pero así­ como si de repente fuéramos artistas y todo.

Entonces que le pregunto al “Torito”cagado que qué chingados le habí­a dicho al wey de la puerta.

Entonces la ví­ pinche Mí­stico, digo, ya la habí­a visto un friego de veces, pero cómo te explico, como que la vi diferente, como que brillaba frente a mis ojos o no se qué chingados. El pinche “Torito”traia una cajetilla atascada de velas, y no conforme con eso traí­a otras dos en las bolsas y fácil unos doscientos gramos de caquita de chango.

Salimos hasta la pinche verga de pedos. "FELIZ A?O NUEVO ´JOS DE SU PUTA MADRE, PERDÓN PERDÓN, DE SU PUTÍSIMA MADRE!" gritábamos bien felices. Pero el “Torito” no sólo salió bien pedo, salió forrado de fierros el hijo de puta, hasta nos invitó unos tacos de cecina con papas, con un chingo de salsa y hartas chelas pa todos.

Entonces dije, pa que me sigo haciendo pendejo agandallando monederos a las rucas, corriendo como pedo y saltando bardas como pinche chango por fregados cincuenta pesos de morralla. El bizne era la mota cabrón, la pinche cabrona y bendita mota de mierda.

Y me decidí­ a entrarle el pinche bizne del vicio, el bizne de biznes.